
El hábito del preludio (Segunda Parte)
NOTA: Si no has leído la primera parte, te invito a leerla aquí https://virtusfor.men/el-preludio-el-combustible-de-tu-proposito-parte-1-de-2/
El preludio al “servir” nos ayuda a recordar porque estos sirviendo, cuál es la verdadera razón, cuál es el legado, a quien deseamos impactar y porque deseamos impactarlos. Me voy a usar como ejemplo y pido disculpas por usarme como ejemplo, no es por vanagloriarme ni mucho menos para que vean lo que hago… De hecho, soy muy reservado y no me gusta contar lo que hago, pero por un objetivo más grande, lo haré.
El contexto: Unos días atrás fuimos a servir a Quepos, a una comunidad de jóvenes. Les preparamos un campamento que les presentaba su identidad y diseño:
- ¿Cuál es la verdadera razón(por la que sirvo)? Porque amo a Dios y quiero servirle a Él y adorarlo a Él.
- ¿Cuál es el legado? Es poder ofrecer herramientas a jóvenes que impacten una comunidad.
- ¿A quién deseo impactar? Deseo impactar a cada uno de los jóvenes que asisten.
- ¿Y por qué deseamos impactarlos? Porque sabemos que la perdida de identidad y de diseño afecta a todos, pero en la juventud, esta carencia hace que tomemos muy malas decisiones y andemos por el mundo sin rumbo y sin destino, lo que puede crear una gran desdicha a estos jóvenes. Y su contraparte, si saben quién son y porque fueron creados, vivirán una vida con un rumbo mayor.
Ahora, este preludio me hace tener muy claro los objetivos… Si coloco una silla, la coloco con amor, con dedicación, para un joven a quien deseo impactar, a un joven que deseo que trascienda en su vida, una silla, que puede cambiar el rumbo de una vida, el rumbo de una familia, el rumbo de una comunidad.
Y hay muchos tipos de personalidades, hay personas más estructuradas, otras más dispersas, pero todos deberíamos practicar el preludio. Unos se acuerdan fácilmente, otros deberán anotarlo y hacerlo como un ritual… Mi recomendación, sin importar si usted es alguien que lo recuerda todo o no, es que lo haga un hábito, y que ese hábito no se aparte de usted nunca.
Este preludio es la preparación para la tarea mayor, es como un calentamiento, es recordar, darle sentido a lo que se hará. Me hace ser consciente de que es algo que “Yo deseo” algo que me completa, algo que “Yo disfruto” algo que “A mi me gusta”… y que lo hago por gozo y no por obligación… esto es la clave del preludio
¡Ya estás listo! Esto te ayudará a que “servir” no se vuelva una carga, o que pierda su propósito, porque el “servir” debe ser algo que nos genere complacencia. Así que preguntante constantemente, como me siento, repasa las preguntas, y adapta la forma en la que servimos.
Recuerda, hay muchas formas de servir, hay muchos que tenemos distintos dones y talentos, distintas capacidades, distintos rendimientos.
Y otra cosa, uno no se da un descanso, eso no existe, cuando sientas que deseas descansar o “darte un tiempo” es una alerta de que algo no está bien. ¿Acaso una manzana puede darse un descanso, acaso un gato puede darse un descanso de ser gato? Si te sientes abrumado o cargado, es porque hay que adaptar que modificar… Y OJO, con esto no digo que hay que quedarse en la zona de confort, estos son niveles, y en cada nivel hay que salirse de la zona de confort, y eso genera su resistencia y es normal, es parte dé.
Así que crea tu hábito de “El Preludio”, y te comparto las preguntas como una base, puedes personalizarlo, lo importante es hacerlo.
- ¿Cuál es la verdadera razón? _____________________________________________________
- ¿Cuál es el legado? _______________________________________________________
- ¿A quién deseo impactar? _________________________________________________________
- ¿Y por qué deseamos impactarlos? ________________________________________________
